He leído el artículo de, su último artículo, André Gorz. La salida del capitalismo ya ha empezado publicado en la revista El viejo topo. Cito a continuación partes de su artículo, las negritas son mías.
Habla de la ruptura de los bienes fáciles de privatizar y monopolizar, siendo un componente del capital fijo, con respecto a los bienes inmateriales y susceptibles de ser reproducidos en cantidades ilimitadas por un coste ínfimo:
[...] todo cambia en el momento en que los contenidos inmateriales no son inseparables de los productos que los contienen, ni siquiera de las personas que los poseen; cuando acceden a una existencia independiente de todo uso particular y se convierten en susceptibles de ser reproducidos en cantidades ilimitadas por un coste ínfimo, tras su traducción en programas. Entonces se pueden convertir en un bien abundante que, por su disponibilidad ilimitada, pierde cualquier valor de cambio y cae en el dominio público como bien común [...]
Los medios de producción caen progresivamente en el dominio público y tienden hacia la gratuidad:
[...] Por consiguiente la influencia del capital sobre el consumo se relaja y éste puede tender a emanciparse de la oferta mercantil. Se trata aquí de una ruptura que ataca la base del capitalismo.
Habla explícitamente de la lucha del software libre contra el privativo; en el artículo habla de propietario, lo más seguro es una traducción incorrecta:
La lucha emprendida entre los “programas propietarios” y los “programas libres” [...] ha sido el inicio del conflicto central de esta época. Se extiende y se prolonga en la lucha contra la mercantilización de las riquezas primeras –la tierra, las semillas, el genoma, los bienes culturales, los saberes y las competencias comunes que constituyen la cultura cotidiana y que son las condiciones previas a la existencia de una sociedad. Del resultado de esta lucha dependerá que la salida del capitalismo tenga lugar de forma civilizada o bárbara.
Para terminar me quedo con este pequeño párrafo, magnifico:
Salir del capitalismo implica necesariamente nuestra emancipación de la influencia que ejerce el capital sobre el consumo y de su monopolio sobre los medios de producción. Significa restablecer la unidad del sujeto de la producción y del sujeto del consumo y retomar la autonomía en la definición de nuestras necesidades y de su modo de satisfacción. El obstáculo insalvable que el capitalismo había colocado en este camino era el carácter mismo de los medios de producción que había creado: constituían una megamáquina donde todos eran sirvientes y que nos dictaba qué fines perseguir y qué vida llevar. Este periodo llega a su fin. Los medios de autoproducción high-tech convierten la megamáquina industrial en virtualmente obsoleta.
Entrada escrita teniendo en mente a un fiel lector de la bitácora. Paisano mio en el exilio y muy concienciado con el tema. Saludos compañero, desde tu Córdoba natal.












